Quien busca dónde comer no entra en tu web: entra en Google Maps. Y ahí decide en diez segundos, mirando la nota, la primera foto y si el horario cuadra. Nos ocupamos de que todo eso esté bien y siga estándolo. 99 € de puesta a punto y 49 €/mes.
Una vez, al principio. Es donde está la mitad del resultado, porque la mayoría de fichas de restaurante están a medio rellenar desde el día que se crearon.
Si eres un asador y estás como «restaurante» a secas, te pierdes todas las búsquedas de asador. Elegimos la principal y las secundarias mirando qué se busca de verdad en tu zona.
Con los festivos cargados de antemano. Nada quema más a un cliente que presentarse y encontrar cerrado, y esa decepción acaba en reseña.
Es lo que hace que aparezcas cuando alguien busca «dónde comer paella» y no solo cuando busca tu nombre. Es trabajo lento y por eso casi nadie lo hace.
Terraza, accesible, admite perros, para llevar, buen sitio para grupos. Google filtra por esto y si no lo marcas, desapareces de esas búsquedas.
Y sobre todo la primera, que decide más que la nota. Un plato real y bien iluminado, no la fachada.
Las buenas y las malas, cada semana, con tu tono. No es «gracias» en cadena: cada una menciona algo concreto de lo que dijo esa persona.
Las falsas, las de la competencia, las que traen insultos o datos personales. Te contamos qué se puede quitar y qué no sin venderte humo.
El menú del día, la sugerencia de la semana, el festivo que abrís. Google premia las fichas vivas y casi ningún restaurante publica nada.
Cualquiera puede preguntar en tu ficha, y cualquiera puede contestar. Si no lo miras, un desconocido está respondiendo por ti.
Semana Santa, agosto, Navidad, el día que cierras por la mona. Actualizado antes de que llegue, no después.
Cuánta gente vio tu ficha, cuántos pidieron cómo llegar, cuántos llamaron. Sin opiniones: la cifra del mes pasado al lado de la de este.
Lo decimos aunque nos deje de vender webs: para un restaurante, la ficha trae más clientes que la web. Quien busca dónde cenar a las nueve de la noche no navega por páginas, mira el mapa. La web sirve para convencer al que ya te ha encontrado; la ficha es lo que hace que te encuentre.
Si tienes que elegir por dónde empezar y el presupuesto es corto, empieza por aquí. La web viene después, y cuando venga se conecta con la ficha y las dos tiran juntas.
Sin permanencia: si un mes no lo quieres, se para y la ficha se queda tuya con todo el trabajo hecho dentro. Para que compares: la gestión de ficha más barata que hemos encontrado en España son 49,90 € al mes sin IVA, y las agencias empiezan en 75 €. Nosotros estamos por debajo porque solo trabajamos con restaurantes y no tenemos que aprender tu sector cada vez.
La ficha es gratis y siempre lo será: Google no cobra por tenerla. Lo que cobramos es el trabajo de dejarla bien y mantenerla así — elegir las categorías correctas, cargar los platos uno a uno, actualizar horarios en festivos y contestar todas las reseñas cada semana. Puedes hacerlo tú sin pagar a nadie. La mayoría de restaurantes no lo hace porque no tiene el rato, no porque no sepa.
No. Este servicio funciona solo, sin web. De hecho es lo primero que recomendamos a un restaurante que no tiene nada: la ficha trae más clientes que una web nueva y cuesta mucho menos.
Nadie puede, y desconfía de quien te diga lo contrario. Google solo retira las que incumplen sus políticas: falsas, con insultos, de la competencia o con datos personales. Esas las denunciamos nosotros. Las negativas pero reales no se pueden quitar, y lo que hacemos es contestarlas bien, que a efectos prácticos funciona mejor que borrarlas.
La ficha es tuya y sigue siendo tuya, con todo el trabajo hecho dentro. Dejamos de gestionarla y ya está. No hay permanencia ni te quedas sin nada.
La puesta a punto se nota en semanas en las visualizaciones de la ficha. Lo de las reseñas es más lento porque depende del ritmo al que entren. En el informe mensual lo ves con números, no con opiniones.
Solo con restaurantes, bares y locales de hostelería. Es lo que conocemos, y en la ficha de Google la diferencia entre saber del sector y no saber está en cosas muy concretas: qué categoría elegir, qué platos cargar y qué atributos marcar.
El método en cuatro pasos y plantillas listas para copiar.
Por qué la ficha va la primera de todo.
Dinos el nombre de tu restaurante y te contamos qué le falta a tu ficha. Sin compromiso y sin que tengas que darnos acceso a nada.
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