Si has pedido presupuesto para la web de tu restaurante, habrás visto de todo: desde "gratis" hasta varios miles de euros. Todos te enseñan webs bonitas, así que ¿de dónde sale la diferencia? Te lo desglosamos sin humo, rango por rango.
De 0 a 100 €: hazlo tú mismo
Wix, Squarespace o Google Sites. Pagas poco o nada y lo montas tú. El coste real está en tu tiempo (un fin de semana como mínimo, si te manejas), y el resultado suele cantar: plantilla reconocible, fotos de stock y, lo más grave, sin SEO local trabajado — la web existe, pero no aparece cuando alguien busca dónde comer en tu zona. Para salir del paso, vale. Para competir, rara vez.
De 300 a 800 €: el profesional especializado
El punto donde la mayoría de restaurantes encuentra el equilibrio. Una web a medida hecha por alguien que vive de esto debería incluir:
- Diseño propio (no una plantilla con tu logo encima)
- Carta digital fácil de actualizar, también en QR para las mesas
- Botón de reservas — idealmente por WhatsApp, donde ya están tus clientes
- SEO local básico: títulos correctos, datos estructurados, conexión con tu perfil de Google Maps
- Adaptación a móvil real — más del 80% de tus visitas llegan desde el teléfono
En este rango está nuestra web para restaurantes desde 349 € (más un plan de mantenimiento desde 35 €/mes que la mantiene siempre al día), entregada en pocos días.
De 1.500 € en adelante: la agencia grande
Webs excelentes, sin duda. Pero buena parte del precio paga estructura: reuniones, gestores de proyecto, informes. Para un grupo de restauración con varias marcas tiene sentido; para un restaurante, pocas veces notarás la diferencia en resultados.
Los costes que nadie te cuenta
- Dominio (turestaurante.es): 10-15 €/año. Que esté siempre a tu nombre, no al de la agencia.
- Alojamiento: 0-10 €/mes para una web de restaurante bien hecha.
- Mantenimiento: la web que nadie actualiza muere. Entre 30 y 150 €/mes según cuánto se mueva tu carta —un sitio que cambia las sugerencias cada semana no necesita lo mismo que uno con carta fija— es razonable por cambios de carta, copias de seguridad y soporte.
La pregunta correcta no es "cuánto cuesta"
Es "cuánto me devuelve". Lo que sí se puede comprobar: una carta en PDF no la lee Google, así que no aparece cuando alguien busca dónde comer en tu zona. Una carta en HTML, sí. Una web gratis que no aparece en Google cuesta, en realidad, todas las reservas que se lleva el restaurante de al lado.
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